• 3 enero, 2026

La consultora Proyección realizó una encuesta nacional entre el 1 y el 7 de diciembre de 2025 para conocer cómo están pensando los argentinos: qué los preocupa, cómo ven la economía y qué opinan del presidente Javier Milei.

El estudio incluye una mirada general de la situación actual, pero también analiza cómo distintos grupos sociales viven la realidad del país y qué valores buscan en sus dirigentes.

La imagen de Milei, entre la esperanza y la exigencia

Según los datos, el 51,9% de los encuestados le reconoce al menos un atributo positivo a Milei. Los más mencionados son su visión de futuro (34,3%), su actitud y firmeza (30,1%) y su capacidad para resolver problemas (19,2%).

En cambio, cuando se pregunta qué buscan en un presidente ideal, las respuestas cambian un poco: la mayoría valora honestidad (49,2%), visión de futuro (45,9%) y capacidad de gestión (45,2%). Esto muestra una diferencia entre lo que la gente desea y lo que percibe que hay.

¿Quiénes apoyan más a Milei?

El informe también divide a la sociedad en distintos grupos sociales y generacionales, como jóvenes (centennials), adultos precarizados, trabajadores independientes, jubilados, etc.

Entre ellos, quienes más valoran al presidente son:

  • Los jóvenes de 16 a 29 años, especialmente por su visión de futuro.
  • Los millennials precarizados, que, a pesar de la crisis, confían en su capacidad para generar cambio.
  • Los adultos independientes, que destacan su actitud y gestión.
  • Algunos jubilados con mejor situación económica, que lo asocian a orden y liderazgo.

En todos estos grupos, Milei aparece como el dirigente más asociado al «orden» y al «avance», dos valores clave para los argentinos en un momento de incertidumbre.

📌 Una sociedad con demandas claras

Más allá de los números, el estudio muestra algo fundamental: los argentinos quieren un presidente que no solo tenga ideas, sino que también resuelva problemas concretos, sea honesto y dé certezas.

Javier Milei aún conserva una base fuerte de apoyo, pero el informe deja claro que la gente exige resultados reales, y que la percepción puede cambiar rápidamente si no se ven mejoras en la vida cotidiana.

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