Un elefante marino fue hallado este martes en una playa de la costa atlántica, hecho que se viralizó en medios nacionales, incluyendo A24, y generó repercusión entre vecinos y turistas. El avistaje se suma al reciente balance anual del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino, que destacó la presión humana y ambiental como principales causas de asistencia de animales marinos durante 2025.
El comunicado oficial de la Fundación Mundo Marino, con sede en San Clemente del Tuyú, da cuenta de que el año pasado asistieron a 338 animales marinos, entre mamíferos, aves y reptiles, en su mayoría juveniles. De ese total, 191 fueron encontrados con vida. De ellos, 130 ingresaron al centro para rehabilitación y 61 fueron atendidos o monitoreados en la playa por afecciones menores o por procesos naturales como descanso o muda de pelaje, especialmente en pinnípedos, el grupo al que pertenece el elefante marino.
Lamentablemente, 147 animales fueron hallados sin vida en playas durante las tareas de monitoreo. Del grupo ingresado al centro, 55 lograron ser reinsertados en su ambiente natural, 64 fallecieron debido a la gravedad de sus cuadros y 11 continúan en rehabilitación, entre ellos 8 pingüinos y 3 lobos marinos.
Presión humana y conductas de riesgo
El biólogo Sergio Rodríguez Heredia, responsable del Centro de Rescate, señaló que la interacción humana negativa es una de las principales amenazas para la fauna que llega a la costa. “Más del 60% de los casos de asistencia a mamíferos vivos correspondió a llamados para monitoreo y protección de animales que se encontraban descansando, atravesando procesos de muda o siendo hostigados por personas o mascotas”, explicó. Ante estas situaciones, el equipo de la Fundación evalúa si el animal está seguro, establece perímetros de protección y dialoga con quienes se encuentran en la zona para concientizar sobre la importancia de mantener distancia.
“Cuando el hostigamiento persiste o el animal se encuentra en área urbana, es necesario traslocar al animal, es decir, trasladarlo a otro sector de la playa con menor presencia de personas, para reducir el estrés y favorecer su descanso”, añadió Rodríguez Heredia.
Otras causas de asistencia
Además de la presión humana, el documento señala que las afecciones por desnutrición, lesiones e interacción con plásticos continuaron siendo frecuentes en 2025. El pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) fue la especie más afectada por desnutrición y deshidratación, seguida por petreles, gaviotas, cormoranes y biguás. Entre los lobos marinos (Arctocephalus australis), casi una quinta parte presentó heridas de diversa gravedad, muchas presumiblemente causadas por elementos como zunchos plásticos o artes de pesca abandonadas.
Las tortugas laúd, especie característica de mar abierto y poco frecuente en la costa, también fueron registradas por personal del Centro, principalmente sin vida. En varios de esos casos se identificaron signos de enmalle o ingestión de plásticos.
Uno de los datos más alarmantes del 2025 fue el hallazgo de 56 delfines franciscana (Pontoporia blainvillei) sin vida. Esta especie, endémica del Atlántico sudoccidental y en peligro, fue encontrada casi siempre en graves estados de salud. Solo dos individuos vivos llegaron al centro y ambos fallecieron posteriormente por la severidad de sus cuadros. Según Rodríguez Heredia, “por habitar aguas poco profundas cercanas a la costa, la franciscana se ve especialmente expuesta a la captura incidental en redes de pesca y a distintos tipos de contaminación”.
Casos excepcionales y trabajo de rescate
El balance también destacó casos inusuales que requirieron operaciones complejas, como el varamiento de un zifio, una especie de cetáceo de mar abierto extremadamente rara en estas latitudes, con apenas cuatro registros desde 1987. Otro caso singular fue la rehabilitación y reinserción de un pingüino rey, especie poco frecuente en la zona, que demandó meses de cuidados.
Además, en mayo pasado, once pingüinos de Magallanes fueron devueltos al mar tras completar su recuperación de manera grupal, gracias al trabajo conjunto de veterinarios, cuidadores, voluntarios y estudiantes.
Mensaje a la comunidad
El comunicado de la Fundación subraya que conocer las principales causas de asistencia y los registros anuales es clave para concientizar a la comunidad sobre la realidad de la fauna marina y cómo actuar ante su presencia en la playa. Respetar las distancias, evitar acercarse a animales que descansan y permitir que se mantengan tranquilos sin interferencias son acciones que contribuyen a la conservación.
Para más información sobre cómo actuar al encontrarte con fauna marina en la costa, podés consultar las recomendaciones de la Fundación Mundo Marino en su sitio oficial 👉 https://www.mundomarino.org.ar
