La actividad económica sufrió un retroceso en febrero que encendió las alarmas en el Palacio de Hacienda. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció su preocupación ante la lentitud de la reactivación, tras conocerse datos de consultoras privadas que estiman una caída mensual de entre el 0,5% y el 1%. Según el informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector fabril es el más golpeado, con desplomes alarmantes en la producción de acero (-11%) y automotores (-8,1%), sectores que no logran «levantar cabeza» en lo que va del año.
El análisis desglosado muestra una economía con realidades muy dispares: mientras que el petróleo, la minería y el agro sostienen números favorables, la industria y el comercio continúan en terreno negativo debido a la baja demanda y la caída en la molienda de aceites. Por otro lado, el sector de la construcción arroja señales mixtas; si bien los despachos de cemento volvieron a caer, la venta de insumos registró un repunte del 15,9%, lo que marca una brecha entre los distintos eslabones de la cadena productiva en esta etapa de la gestión de Javier Milei.
