A poco más de un mes de las elecciones internas del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, la disputa en torno al padrón de afiliados genera fricciones entre los sectores que responden al gobernador Axel Kicillof y al presidente del partido, Máximo Kirchner.
La discusión gira en torno a la habilitación de nuevos afiliados y la validez de sus incorporaciones para participar de los comicios internos previstos para el 17 de marzo. Desde el entorno del mandatario provincial impulsaron la presentación de nuevas fichas, mientras que sectores vinculados al kirchnerismo más tradicional expresaron reparos sobre los plazos y requisitos.
«Hay que respetar la antigüedad mínima que exige el estatuto para que un afiliado pueda votar», señalaron fuentes del partido con llegada a la conducción actual. La fecha límite para el cierre de afiliaciones es el 8 de febrero, aunque distintos sectores evalúan posibles presentaciones judiciales.
La tensión es leída como parte de un proceso de reconfiguración del PJ en la provincia de Buenos Aires, donde el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner comienza a ceder espacio a nuevas referencias. En ese contexto, Kicillof busca consolidar un armado propio, mientras que desde La Cámpora se insiste en mantener la estructura partidaria actual.
A pesar de las diferencias, todavía se mantiene abierta la posibilidad de presentar una lista de unidad. Intendentes del conurbano, como Fernando Espinoza, podrían ser clave en la negociación para evitar una interna abierta. También se especula con una posible intervención de Cristina Kirchner para ordenar la discusión.
La definición del padrón es clave: no solo establece quién puede votar, sino que también impacta en la composición de los órganos partidarios. Por eso, más allá del resultado final, esta interna muestra un PJ en transición, donde se discute el futuro político del peronismo bonaerense.
