Cada 7 de junio se celebra en Argentina el Día del Periodista. Una fecha que, más allá de los saludos y las efemérides, invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la comunicación en una sociedad democrática.
En los últimos años, el debate público se volvió cada vez más áspero. Las redes sociales amplificaron voces, pero también agresiones. Y desde las más altas esferas del poder nacional se han multiplicado discursos que, lejos de cuestionar una noticia o una opinión puntual, terminan señalando a periodistas y medios como enemigos.
La crítica al periodismo es legítima. Siempre lo fue. Como también lo es el debate sobre la calidad de la información, los intereses que atraviesan a los grandes grupos mediáticos o las distintas miradas que conviven en el espacio público.
Pero sería un error reducir el periodismo únicamente a los grandes medios nacionales o a quienes participan de las disputas de poder que dominan la agenda política.
En ciudades, pueblos y comunidades como las de la Quinta Sección Electoral existen centenares de trabajadores de prensa que cada día salen a cubrir una sesión del Concejo Deliberante, una actividad escolar, una campaña solidaria, una problemática barrial, una fiesta popular o una decisión que afecta la vida cotidiana de sus vecinos.
Periodistas, fotógrafos, camarógrafos, locutores, productores y comunicadores que, con aciertos y errores, intentan ejercer su tarea con honestidad intelectual y compromiso con la comunidad en la que viven.
Porque el periodismo no solamente informa.
También ayuda a registrar una época.
Es la primera versión de los hechos que mañana otros analizarán, estudiarán o reinterpretarán para comprender cómo era el tiempo que nos tocó vivir.
En una región como la nuestra, donde muchas veces los medios locales son la única voz que documenta la vida institucional, social, cultural y política de cada comunidad, esa tarea adquiere un valor especial.
No para imponer una verdad única.
Todo lo contrario.
Para ofrecer elementos que permitan a cada ciudadano construir su propia mirada sobre la realidad.
Quizás allí radique la verdadera importancia del periodismo.
No en decirle a la gente qué debe pensar.
Sino en aportar información, contexto y preguntas que ayuden a comprender mejor lo que ocurre.
En tiempos de grietas, descalificaciones y simplificaciones permanentes, esa sigue siendo una tarea tan necesaria como hace más de dos siglos, cuando Mariano Moreno entendió que una sociedad informada era también una sociedad más libre.
Feliz Día del Periodista para quienes ejercen esta profesión en cada rincón de nuestra región y para quienes, desde el otro lado, siguen valorando la importancia de estar informados.
