• 4 agosto, 2026

El tablero político empieza a moverse | Milei enfrenta desgaste, Kicillof gana centralidad y nadie tiene asegurado el 2027

El oficialismo comienza a sentir el impacto del desgaste de gestión, el peronismo busca ordenar su interna alrededor de Axel Kicillof y la Provincia de Buenos Aires vuelve a perfilarse como el escenario decisivo rumbo a las próximas presidenciales.

A poco más de un año de las elecciones legislativas y con la mirada puesta en 2027, el escenario político argentino empezó a mostrar movimientos que hace apenas unos meses parecían lejanos. El Gobierno de Javier Milei mantiene un núcleo importante de apoyo, pero distintos sondeos comienzan a reflejar un crecimiento del rechazo a su gestión, mientras la oposición intenta reorganizarse sin haber resuelto todavía sus propias diferencias.

La discusión ya no pasa únicamente por la economía. Empiezan a aparecer otros temas que inciden en la construcción política, como los debates culturales, las tensiones de género y las disputas internas dentro de los principales espacios.

El desgaste deja de ser solamente económico

Durante el primer tramo del mandato, buena parte de la evaluación del Gobierno estuvo vinculada casi exclusivamente a la inflación y al ajuste.

Sin embargo, diferentes encuestas muestran que comienza a consolidarse otro fenómeno: el crecimiento del rechazo político hacia Javier Milei, particularmente entre las mujeres, donde los discursos confrontativos y las posiciones críticas hacia el movimiento feminista aparecen como uno de los factores que profundizan la distancia con ese electorado.

Ese dato no implica necesariamente una pérdida inmediata de competitividad electoral, pero sí representa una señal que el oficialismo difícilmente pueda ignorar si pretende ampliar su base de apoyo.

Kicillof empieza a ocupar el centro de la escena

Del lado opositor también hay novedades.

Axel Kicillof aparece cada vez con mayor frecuencia como el principal referente del peronismo con proyección nacional y como el dirigente con mayores posibilidades de disputar el liderazgo opositor de cara a las presidenciales de 2027.

La provincia de Buenos Aires vuelve así a ocupar un lugar central en la estrategia de todos los espacios políticos. No sólo concentra el mayor caudal electoral del país, sino que históricamente ha funcionado como el territorio donde se construyen o se derrumban las candidaturas presidenciales.

Sin embargo, ese crecimiento del gobernador bonaerense convive con un problema que el peronismo todavía no logra resolver.

La unidad sigue siendo la deuda pendiente del peronismo

Las señales de unidad dentro del justicialismo continúan siendo frágiles.

Las diferencias entre los distintos sectores del PJ, las tensiones entre dirigentes nacionales y gobernadores y las disputas por el liderazgo muestran que el principal desafío opositor sigue siendo ordenar su propia estructura antes que enfrentar al oficialismo.

Mientras algunos sectores impulsan una renovación alrededor de Kicillof, otros mantienen posiciones propias que dificultan la construcción de una estrategia común.

En ese contexto, el peronismo parece haber encontrado un posible candidato, pero todavía no un liderazgo plenamente consolidado.

La Libertad Avanza también empieza a mostrar fisuras

Las tensiones tampoco son exclusivas de la oposición.

Los cruces internos dentro del universo libertario comenzaron a ganar espacio en la agenda política.

Las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel volvieron a poner en evidencia diferencias que distintos dirigentes oficialistas ya no esconden. La reacción de referentes cercanos al Presidente, como Diego Santilli, quien pidió públicamente la renuncia de Villarruel tras sus críticas a Milei, dejó en claro que el oficialismo también enfrenta desafíos para sostener la cohesión interna.

Aunque La Libertad Avanza mantiene una conducción claramente concentrada en la figura presidencial, la discusión sobre la convivencia dentro del espacio empieza a formar parte del escenario político.

Un tablero abierto

La fotografía actual muestra un escenario muy diferente al de 2023.

El oficialismo ya no discute solamente cómo sostener el apoyo conseguido en las urnas, sino también cómo administrar el desgaste propio de gobernar.

La oposición, en cambio, todavía busca transformar ese desgaste en una alternativa competitiva sin quedar atrapada en sus propias disputas.

Mientras tanto, la provincia de Buenos Aires vuelve a consolidarse como el principal laboratorio político del país y todo indica que gran parte del camino hacia las elecciones de 2027 comenzará a definirse allí.

Por ahora, ninguna fuerza puede dar por asegurada la próxima elección. Lo que sí parece claro es que la campaña presidencial ya empezó mucho antes de que se abran las urnas.

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