Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubica al peronismo dos puntos por encima de La Libertad Avanza. Sin embargo, uno de cada cinco electores todavía no sabe a quién votar.
A más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, una nueva encuesta empieza a mostrar un escenario político diferente: Javier Milei conserva un núcleo importante de apoyo, pero crecen el descontento con su gestión y las preocupaciones económicas.
La Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), realizada por la Universidad de San Andrés entre el 5 y el 11 de agosto, muestra que el 61% desaprueba la gestión de Milei, frente a un 35% que la aprueba.
Pero quizás el dato más importante aparezca cuando se pregunta directamente por 2027: el peronismo alcanza el 26% de intención de voto y La Libertad Avanza el 24%.
Dos puntos de diferencia que, por sí solos, no permiten hablar de un escenario electoral definido.
¿Por qué? Porque el 20% todavía se declara indeciso y otro 5% prefiere no responder.
El problema para Milei está en la economía cotidiana
La encuesta permite entender mejor de dónde surge el desgaste.
El 69% está insatisfecho con la marcha general del país, contra solamente un 29% que se declara satisfecho. Además, el 57% considera que la situación argentina empeoró durante el último año y el 44% cree que continuará deteriorándose.
Cuando se pregunta cuáles son las principales preocupaciones, las respuestas se acercan todavía más al bolsillo: falta de trabajo, 39%; bajos salarios, 36%; corrupción, 34%; y pobreza, 30%.
Ahí aparece posiblemente una de las principales alertas para el Gobierno.
La discusión política puede pasar por el déficit fiscal, el tamaño del Estado o las reformas estructurales, pero una parte importante del electorado parece estar evaluando la realidad desde cuestiones mucho más inmediatas: conseguir trabajo, cuánto alcanza el salario y qué expectativa existe hacia adelante.
Milei pierde más votantes de los que recupera el peronismo
Hay otro dato interesante.
La Libertad Avanza conserva actualmente al 61% de quienes votaron a Milei en la primera vuelta de 2023. El peronismo, en cambio, retiene al 69% de los votantes que eligieron a Sergio Massa.
Entre quienes habían acompañado a Patricia Bullrich en aquella elección, solamente el 38% aparece ahora inclinado hacia LLA.
Esto permite una lectura política importante: el desgaste de Milei existe, pero el peronismo todavía no consiguió transformar todo ese descontento en votos propios.
De hecho, si el peronismo tiene 26% y LLA 24%, mientras los indecisos representan el 20%, el verdadero protagonista de la encuesta no es quien está primero.
Es quien todavía no eligió.
Una elección que podría volver a polarizarse
También hay una señal de posible polarización.
Peronismo y libertarios reúnen juntos el 50% de las preferencias, mientras una cuarta parte del electorado permanece entre indecisos y quienes no contestan. Eso deja un espacio considerable para terceras fuerzas, pero también para que Milei y el peronismo vuelvan a absorber buena parte de ese electorado cuando la campaña se acerque.
La encuesta tampoco muestra dirigentes inmunes al desgaste. Todos los principales referentes relevados tienen diferencial de imagen negativo. Patricia Bullrich alcanza 37% de positiva, mientras Axel Kicillof y Myriam Bregman registran 36%.
Esto también obliga a poner en perspectiva el 26% del peronismo: estar primero no significa haber resuelto su liderazgo, sus internas ni quién será capaz de representar ese espacio en 2027.
2027 todavía queda lejos
Las encuestas son fotografías de un momento y no pronósticos electorales. Y a más de un año de votar, todavía pueden cambiar la economía, los candidatos, las alianzas y las expectativas sociales.
Pero esta fotografía deja tres señales difíciles de ignorar.
Milei conserva un piso electoral importante, pero enfrenta un nivel de desaprobación superior al 60%. El peronismo aparece competitivo y hoy quedaría ligeramente primero. Y un enorme 20% todavía no eligió.
Por eso, más que anticipar quién ganará en 2027, la encuesta muestra dónde podría definirse la elección.
Si el Gobierno consigue mejorar la percepción sobre empleo, salarios y economía, tendrá posibilidades de recuperar parte del terreno perdido. Si el malestar continúa, el peronismo tendrá una oportunidad, aunque deberá demostrar que puede transformar el rechazo a Milei en una propuesta propia.
Porque por ahora hay desgaste del Gobierno, pero todavía no hay un ganador.
Fuente: relevamiento ESPOP de la Universidad de San Andrés, difundido por Infocielo
