Este domingo se cumple un cuarto de siglo de la desaparición de Darío Jerez en Santa Teresita. Una investigación que no logró esclarecer lo ocurrido, un juicio por encubrimiento que terminó sin condenas y una familia que llevó su reclamo a organismos internacionales.
El 25 de octubre de 2001, Rubén Darío Jerez salió a trabajar en Santa Teresita, provincia de Buenos Aires, y nunca regresó. Tenía 40 años, una esposa y tres hijos. Desde entonces, su desaparición se convirtió en una de las historias judiciales más persistentes del Partido de La Costa.
Este domingo se cumplirán 25 años de aquel día. Un cuarto de siglo durante el cual hubo investigaciones, testimonios, sospechas, un juicio y distintas resoluciones judiciales. Sin embargo, todavía no se pudo determinar qué ocurrió con Jerez ni establecer mediante una sentencia firme quiénes fueron responsables.
Una investigación que no consiguió respuestas
La investigación sobre la desaparición avanzó sobre distintas hipótesis relacionadas con las actividades comerciales de Jerez y sus contactos durante las últimas horas en las que fue visto.
En 2013, un grupo de personas llegó a juicio por presuntas maniobras de encubrimiento. Los acusados fueron inicialmente absueltos, pero el Tribunal de Casación Penal bonaerense anuló aquella decisión y ordenó realizar un nuevo debate.
Ese segundo juicio nunca se concretó.
Después de sucesivos recursos y demoras, la causa por encubrimiento terminó prescribiendo. La decisión fue confirmada en mayo de 2019.
La prescripción no permitió establecer la inocencia o culpabilidad de los acusados respecto de los hechos investigados. Significó que se extinguió la posibilidad de continuar ejerciendo la acción penal por aquellos delitos.
La investigación principal sobre la desaparición quedó sin una respuesta definitiva.
El reclamo llegó al sistema interamericano
En octubre de 2021, la Comisión Provincial por la Memoria presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El organismo cuestionó las demoras y deficiencias de la investigación argentina y solicitó que el caso fuera examinado bajo los estándares internacionales correspondientes a la desaparición forzada de personas.
El planteo puso el foco en las obligaciones del Estado: investigar los hechos, esclarecer el destino de la víctima y garantizar el acceso a la justicia.
Hasta el momento, no se conoce públicamente una resolución definitiva de la CIDH sobre el fondo de la presentación.
Cuando el paso del tiempo también importa
El caso Jerez expone un problema que excede una investigación particular.
Una causa penal necesita pruebas, procedimientos adecuados y garantías para todas las personas involucradas. Pero también necesita respuestas dentro de plazos razonables.
Cuando los procesos se prolongan durante décadas, pueden perderse pruebas, debilitarse testimonios y agotarse las posibilidades de determinar responsabilidades.
Para los familiares, esa demora tiene además una consecuencia profundamente humana: la incertidumbre permanece abierta.
Una resolución procesal puede poner fin a determinadas actuaciones judiciales, pero no necesariamente responde qué ocurrió con una persona desaparecida.
En este caso, el recorrido de la Justicia dejó una distancia entre las decisiones adoptadas en los expedientes y la verdad que continúa reclamando la familia.
Una búsqueda que atravesó generaciones
Viviana Zubiaurre, esposa de Darío, y sus hijos Julián, Joaquín y Germán sostuvieron durante estos años un reclamo acompañado por vecinos, instituciones y organizaciones de derechos humanos.
Los hijos crecieron, llegaron nuevas generaciones y la comunidad de Santa Teresita mantuvo presente la historia mediante marchas, encuentros y homenajes.
La esquina de las calles 3 y 29 se convirtió en un espacio de memoria colectiva.
Allí, donde Jerez fue visto por última vez, su nombre continúa asociado con una pregunta que todavía no tiene respuesta.
Santa Teresita volverá a reunirse este domingo
Al cumplirse exactamente 25 años de la desaparición, familiares, amigos y vecinos realizarán una nueva jornada de memoria y reclamo de justicia.
La convocatoria está prevista para este domingo 25 de octubre, a las 17 horas, en calles 3 y 29, sobre la Diagonal Darío Jerez de Santa Teresita.
La actividad permitirá renovar el acompañamiento comunitario y mantener visible una causa que continúa sin esclarecerse.
Una responsabilidad que no desaparece con los años
Después de un cuarto de siglo, la historia de Darío Jerez plantea una cuestión fundamental: el derecho de una familia a conocer qué ocurrió con uno de sus integrantes y la responsabilidad de las instituciones de investigar de manera efectiva.
El funcionamiento de la Justicia no puede evaluarse solamente por la cantidad de expedientes tramitados o resoluciones dictadas. También importa su capacidad para esclarecer hechos, establecer responsabilidades cuando corresponda y ofrecer respuestas fundadas.
Veinticinco años después, la desaparición de Darío Jerez sigue siendo una deuda pendiente. No solamente con su familia, sino también con la necesidad de verdad y justicia que sostiene cualquier sociedad democrática.
