• 25 octubre, 2026

Una encuesta de AtlasIntel y Bloomberg ubica la aprobación presidencial en el 38,5%, frente a un 57,2% de desaprobación. La mayoría de los consultados evalúa negativamente la situación económica y laboral, aunque algunas medidas del Gobierno conservan respaldo.

El presidente Javier Milei enfrenta un escenario de creciente desgaste en la opinión pública, según los resultados del último informe Latam Pulse Argentina, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg.

El estudio, difundido durante octubre, muestra que el 38,5% de los encuestados aprueba la gestión presidencial, mientras que el 57,2% la desaprueba. La diferencia negativa alcanza los 18,7 puntos porcentuales.

La valoración general del Gobierno tampoco ofrece resultados favorables: el 54,2% califica la administración como mala o muy mala y el 33,3% la considera buena o excelente.

Pero el dato más significativo aparece al observar cómo evalúan los ciudadanos la situación económica y sus posibilidades de trabajo.

El empleo, la principal señal de preocupación

Según el relevamiento, el 75% de los consultados considera mala la situación del mercado laboral argentino.

A ese resultado se suma que el 71% tiene una opinión negativa sobre la situación general del país y el 60% evalúa desfavorablemente la realidad económica de su propia familia.

La diferencia entre estos indicadores y las cifras oficiales que destaca el Gobierno ayuda a comprender una de las principales tensiones del escenario político actual.

Una mejora de determinadas variables macroeconómicas no necesariamente se traduce de manera inmediata en mejores condiciones de ingresos, empleo y consumo para todos los hogares.

De hecho, cerca del 60% de los participantes anticipa que reducirá la compra de bienes durables durante los próximos meses.

Corrupción y desempleo, entre los problemas más mencionados

La encuesta también consultó cuáles son las principales preocupaciones de la población.

La corrupción apareció en primer lugar, mencionada por el 50,3%, seguida por el desempleo, con el 44%.

Más atrás se ubicaron la impunidad y el funcionamiento de la Justicia (34,6%), la situación económica general (32,2%) y los precios y la inflación (27,8%).

Los resultados muestran que la agenda de preocupaciones no se limita al costo de vida. También incluye la confianza en las instituciones y las posibilidades de encontrar o conservar un empleo.

No todas las medidas del Gobierno reciben rechazo

El informe presenta, sin embargo, un panorama más complejo que una desaprobación generalizada.

La eliminación de intermediarios en los planes sociales registra una valoración favorable, con un saldo positivo de 40 puntos porcentuales.

También obtiene respaldo el levantamiento del cepo cambiario, con un balance favorable de 22 puntos.

En cambio, otras decisiones oficiales reciben cuestionamientos importantes.

El 73% considera un error la reducción de la cobertura de medicamentos del PAMI, mientras que el 71% rechaza la disminución del presupuesto de la Agencia Nacional de Discapacidad y el 66% cuestiona la paralización de la obra pública.

La evaluación negativa también alcanza a los recortes universitarios, científicos y a determinadas medidas vinculadas con el sistema sanitario.

Un escenario de desconfianza que alcanza a toda la dirigencia

La pérdida de aprobación presidencial no implica automáticamente un crecimiento equivalente de los dirigentes opositores.

Según el mismo estudio, Milei registra un 38% de imagen positiva y un 59% de imagen negativa.

Cristina Fernández de Kirchner obtiene un 39% de valoración positiva y un 56% negativa, mientras que otras figuras políticas también muestran balances desfavorables.

El fenómeno refleja un escenario en el que la desconfianza alcanza tanto al oficialismo como a buena parte de la oposición.

Tampoco existe una evaluación unánime sobre el balance de las últimas administraciones: el 45% considera que el Gobierno de Milei es mejor que el de Alberto Fernández, mientras que el 45,9% sostiene lo contrario.

El desafío de llegar a 2027

A poco más de un año de las elecciones presidenciales, los resultados muestran un problema político para el oficialismo: la valoración de su gestión aparece estrechamente vinculada con las experiencias económicas de la población.

La reducción de la inflación y la defensa del equilibrio fiscal siguen siendo argumentos centrales del discurso presidencial, pero una parte importante de los encuestados no percibe una mejora equivalente en sus condiciones de vida.

Al mismo tiempo, los niveles de rechazo que registran otras figuras políticas indican que el malestar no se traduce necesariamente en respaldo a una alternativa determinada.

El interrogante hacia 2027 será si las mejoras económicas que destaca el Gobierno logran trasladarse a los ingresos, el empleo y el consumo de los hogares, o si la percepción negativa continúa condicionando la evaluación de la gestión.

Por ahora, la encuesta muestra una sociedad mayoritariamente crítica del presente económico y con expectativas todavía desfavorables sobre los próximos meses.

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