• 31 agosto, 2025

Intendentes en crisis | ¿Ajuste real o gesto político en clave electoral?

En los últimos días, una ola de anuncios de congelamientos salariales, reducciones de sueldos y recortes de gastos ha sacudido a varios municipios bonaerenses. La escena es clara: intendentes que, entre la presión presupuestaria y el desgaste político, buscan marcar posición en un escenario que se torna cada vez más áspero. Pero la pregunta de fondo no es solo económica: ¿estas medidas son un esfuerzo genuino por sostener la gestión o, más bien, señales cuidadosamente calibradas para un electorado desencantado?

La respuesta parece ser: ambas cosas.

Un contexto de asfixia fiscal

La caída abrupta de la coparticipación, el retraso en los envíos de fondos provinciales y la inflación que pulveriza el poder adquisitivo han dejado a muchos municipios al borde del colapso operativo. Las cuentas no cierran, y el temor a no poder pagar aguinaldos o sostener servicios esenciales es cada vez más palpable. En ese marco, congelar salarios y recortar sueldos aparece como una necesidad inevitable. Pero el modo en que se comunican estas medidas revela otra lectura.

Gesto político en año clave

Muchos de estos intendentes —tanto del peronismo como de otras fuerzas— están inmersos en una lucha más profunda: reposicionarse frente a un escenario nacional que los ha dejado sin red. El retiro del financiamiento desde Nación tras el ajuste libertario y la postura ambigua de la provincia los ha dejado expuestos. En este nuevo mapa, exhibir austeridad se convierte en una estrategia política.

El mensaje es claro: “Nosotros también hacemos el ajuste”, pero sin caer en la lógica del desmantelamiento estatal. Es una forma de desmarcarse del discurso más extremo del gobierno nacional, al tiempo que muestran que no son parte del despilfarro histórico que muchas veces se le endilga al peronismo.

No todos son del Frente de Todos

Aunque muchos de los intendentes que han anunciado estas medidas provienen del peronismo o del espacio de Unión por la Patria, también hay jefes comunales vecinalistas e incluso de Juntos por el Cambio que han replicado la estrategia. Esto demuestra que la crisis fiscal no distingue colores partidarios, pero también que hay una lectura transversal: todos necesitan mostrarse responsables, eficientes, y en control de la situación.

En ese marco, los anuncios de congelamientos y recortes no son simplemente actos de gestión: son también discursos visuales. La figura del intendente que se baja el sueldo aparece como un intento de empatizar con una sociedad golpeada, sin perder del todo el control político. En tiempos donde la palabra “casta” pesa más que “militancia”, mostrar austeridad es casi una obligación.

¿Qué están diciendo los intendentes?

Están diciendo que quieren seguir gobernando, que están del lado del contribuyente, y que entienden el hartazgo social. Pero también están diciendo —sin decirlo— que no pueden solos. Que la Provincia debe asistirlos, y que sin una recomposición de los fondos, el deterioro será inevitable. Es una súplica política vestida de sacrificio administrativo.

En definitiva, estos gestos, más allá de su impacto concreto en las arcas públicas, tienen una carga simbólica poderosa. Y en un año donde la confianza está en crisis, gobernar también es comunicar. Y los intendentes, lo saben.

Compartir