La empresa fundada en 1941, históricamente reconocida como la única fábrica de termos de vidrio del continente americano, cerró su planta productiva en Tortuguitas, despidió a la mayor parte de su personal y se reconvirtió en importadora de productos asiáticos.
Presionada por el ingreso masivo de termos de acero inoxidable provenientes de China a precios irrisorios y el avance del contrabando, Lumilagro tomó una decisión drástica: el 60% de sus termos pasaron a ser importados desde Asia, mientras que solo el 40% continuó fabricándose localmente. Este cambio tuvo un costo humano significativo, con una reducción de su plantilla de casi 200 empleados a apenas 70.
«Es re-adaptarse o morir», afirmó Carlos Bender, gerente comercial de Lumilagro, en una entrevista con Infobae. «Es una decisión dolorosa, pero no teníamos alternativa para seguir siendo competitivos», completó.
