• 19 agosto, 2026

Zona Fría no, Zona Cálida sí: la negociación por los subsidios que vuelve a poner a La Costa en alerta

Mientras el Gobierno nacional busca reducir el régimen de Zona Fría que beneficia las facturas de gas de millones de usuarios, negocia compensaciones eléctricas para provincias del norte. La discusión tiene impacto directo en la Costa Atlántica y muestra cómo los subsidios energéticos también se convirtieron en moneda de negociación política.

El debate por los subsidios a la energía sumó un capítulo que resulta especialmente sensible para la provincia de Buenos Aires y la Costa Atlántica.

El Gobierno de Javier Milei impulsa una modificación del régimen de Zona Fría que reduciría considerablemente la cantidad de usuarios alcanzados por los descuentos en las facturas de gas.

Pero mientras intenta avanzar con ese recorte, Nación negocia con gobernadores del norte un esquema denominado “Zona Cálida”, que contempla beneficios sobre el consumo eléctrico para regiones donde las altas temperaturas generan una utilización intensiva de equipos de refrigeración.

La contradicción es, cuanto menos, llamativa: reducir subsidios donde hace frío y ofrecer nuevos beneficios donde hace calor.

Qué quiere hacer Nación con Zona Fría

El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo propone modificar el régimen vigente y restringir su alcance territorial. La iniciativa forma parte de la estrategia nacional para reducir el gasto destinado a subsidios energéticos.

Para buena parte de la provincia de Buenos Aires, el tema no resulta menor.

El régimen ampliado de Zona Fría permitió incorporar zonas bonaerenses donde las bajas temperaturas generan un consumo considerable de gas durante el invierno.

Una modificación que reduzca ese universo significaría que numerosos hogares actualmente beneficiados podrían afrontar facturas de gas considerablemente mayores.

¿Y qué es la “Zona Cálida”?

La negociación apareció cuando el Gobierno necesitó conseguir respaldo legislativo para modificar Zona Fría.

Para sumar votos de provincias del norte se puso sobre la mesa un régimen diferencial sobre la electricidad consumida durante los meses de mayores temperaturas.

La propuesta contempla ampliar los bloques de consumo eléctrico subsidiado en determinadas regiones clasificadas climáticamente como cálidas o muy cálidas. Entre las provincias involucradas en las negociaciones aparecen Jujuy, Catamarca, Tucumán, Salta, Misiones y Santa Fe.

La lógica climática puede entenderse: así como una familia del sur necesita calefacción para atravesar el invierno, un hogar del norte necesita electricidad para refrigerarse durante temperaturas extremas.

La discusión pasa por otro lado.

Subsidios que también sirven para conseguir votos

La denominada Zona Cálida surgió en medio de la negociación parlamentaria necesaria para que el oficialismo pudiera conseguir respaldo al recorte de Zona Fría.

Y allí aparece la paradoja política.

El Gobierno pretende ahorrar recursos reduciendo un régimen de subsidios, pero para conseguir los votos necesarios negocia otro beneficio energético con las provincias que podrían acompañar la reforma.

Según estimaciones difundidas durante la discusión legislativa, la modificación de Zona Fría permitiría reducir en unos $272.000 millones el costo del régimen. Sin embargo, el eventual esquema para las zonas cálidas incorporaría nuevamente gasto destinado a subsidios.

Los gobernadores involucrados ya comenzaron a reclamar que aquella promesa se transforme en una medida concreta antes de acompañar definitivamente los cambios.

La Costa mira una discusión que puede llegar a otra factura

Para los habitantes de la Costa Atlántica bonaerense, el debate adquiere todavía mayor importancia.

En las últimas semanas, las facturas de electricidad ya provocaron fuertes reclamos de vecinos y comerciantes del Partido de La Costa.

Si a ese escenario se agregara en el futuro una reducción de los beneficios correspondientes a Zona Fría, la presión sobre los gastos energéticos de los hogares podría trasladarse también al gas.

Por ahora, el recorte no está vigente. El proyecto encontró dificultades para avanzar en el Senado y el régimen actual continúa funcionando.

Pero la discusión está abierta.

Y deja una pregunta inevitable para los usuarios bonaerenses:

si las características climáticas justifican subsidiar electricidad donde el calor obliga a consumir más energía, ¿por qué debería desaparecer el mismo criterio para quienes necesitan más gas porque viven en regiones frías?

El debate sobre Zona Fría dejó así de ser exclusivamente energético.

También se convirtió en una negociación política entre la Casa Rosada, el Congreso y los gobernadores, donde cada voto puede terminar teniendo impacto directo sobre las facturas que llegan a los hogares.

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