• 21 agosto, 2026

nseguridad en la región: faltan móviles, policías y crece la preocupación por una fuerza bajo presión

Pinamar reconoció dificultades para cubrir las cuadrículas después de una sucesión de robos. Pero detrás del reclamo por mayor presencia aparece otro problema: bajas, licencias y salud mental reducen la capacidad operativa de la Policía Bonaerense. Desde La Costa, Marian Liñan reclamó “cuidar y valorar a quienes ya están dentro”.

La inseguridad vuelve a instalarse entre las principales preocupaciones de los vecinos de la Costa Atlántica, pero esta vez el problema comienza a mostrar una segunda cara: no solamente se necesitan más policías, sino también conseguir que quienes ya pertenecen a la fuerza puedan permanecer efectivamente en servicio.

El caso de Pinamar encendió una nueva señal de alarma.

Después de una sucesión de robos durante el último fin de semana largo, la directora de Seguridad municipal, Victoria González, reconoció que la cantidad de móviles resulta insuficiente.

Pinamar mantiene 12 cuadrículas: cinco patrulleros para Pinamar, cuatro para Valeria del Mar y tres para Cariló, siempre que todos estén operativos. Durante el fin de semana dos móviles quedaron fuera de servicio y el Municipio debió gestionar vehículos adicionales ante el Ministerio de Seguridad bonaerense.

La funcionaria también explicó que la escasez de recursos no sería exclusivamente un problema de Pinamar, sino que se enmarca en dificultades existentes a nivel provincial.

El problema no termina en conseguir patrulleros

Detrás de la cantidad de móviles aparece una dificultad menos visible: cuántos policías están realmente disponibles para salir a la calle.

Fuentes vinculadas con la actividad policial de la región advierten sobre el impacto que tienen las carpetas médicas, licencias psicológicas y psiquiátricas, bajas y efectivos destinados a tareas no operativas.

Diario Noticias recibió incluso referencias que estiman niveles muy elevados de personal fuera del servicio operativo en algunas dependencias.

Ese porcentaje no cuenta hasta el momento con estadísticas oficiales que permitan verificarlo, por lo que no corresponde generalizarlo a toda la Policía Bonaerense.

Sin embargo, el problema de fondo sí tiene respaldo documental.

Durante 2025 se registraron más de 4.000 licencias por razones de salud mental en el ámbito policial bonaerense, según datos oficiales incorporados a iniciativas legislativas. También se informó sobre más de 250 efectivos bajo tratamiento especializado, incluyendo seguimiento psicológico o psiquiátrico y restricciones operativas.

La Provincia, de hecho, cuenta con procedimientos específicos para las licencias vinculadas con padecimientos de salud mental y contempla la posibilidad de que un efectivo sea destinado a Tareas No Operativas.

Salarios, desgaste y pedidos de baja

El problema tampoco es exclusivamente sanitario.

Durante este año volvieron a conocerse pedidos de baja voluntaria dentro de la Policía Bonaerense, mientras desde sectores vinculados con la fuerza se señalan salarios insuficientes, jornadas extensas, estrés y desgaste emocional entre los motivos que empujan a algunos agentes a abandonar la institución.

El propio ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, reconoció públicamente en febrero las dificultades salariales y habló sobre el impacto del pluriempleo y la salud mental dentro de la Policía.

La Provincia otorgó en julio un incremento salarial del 7%, dividido entre julio y agosto, en un contexto que el propio gobierno bonaerense definió como de caída de la recaudación y deterioro de los ingresos.

Desde La Costa piden mirar detrás del uniforme

La dirigente política costera Marian Liñan, ex integrante de la fuerza, se sumó al debate a través de sus redes sociales.

La crisis de la Policía Bonaerense no se soluciona solamente incorporando más efectivos. Hay que cuidar y valorar a quienes ya están dentro”, sostuvo.

Liñan puso especialmente el foco en los salarios, las condiciones laborales y el desgaste físico y emocional.

También propuso avanzar hacia un sistema gratuito de asistencia y contención para los policías y sus familias.

Su planteo introduce una discusión que comienza a ganar espacio frente al crecimiento de los reclamos por inseguridad: incorporar policías puede resultar insuficiente si paralelamente otros efectivos abandonan la fuerza, atraviesan licencias prolongadas o quedan imposibilitados de realizar tareas operativas.

Una ecuación cada vez más difícil para los municipios turísticos

La situación adquiere características particulares en La Costa, Pinamar, Villa Gesell y el resto de los municipios turísticos.

Son distritos donde la población puede aumentar abruptamente durante fines de semana largos y temporadas, obligando a reforzar dispositivos de seguridad que durante el resto del año funcionan con estructuras mucho menores.

Pinamar acaba de mostrar esa dificultad: ingresaron cerca de 14.000 vehículos durante el último fin de semana largo, con una ocupación aproximada del 70%, mientras dos patrulleros quedaron fuera de servicio en momentos en que aumentaron los robos.

Por eso, la discusión regional sobre inseguridad quizás necesite empezar a incorporar otra pregunta.

¿Alcanza con reclamar más policías y patrulleros si no se resuelve también qué está ocurriendo con quienes ya forman parte de la fuerza?

Como planteó Liñan: “Si no cuidamos al que cuida, cada vez vamos a tener menos policías y una sociedad cada vez más insegura”.

La inseguridad exige respuestas para los vecinos. Pero los números sobre licencias, las bajas y las dificultades reconocidas dentro de la propia fuerza muestran que parte de esa respuesta también puede estar puertas adentro de la Policía Bonaerense.

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