El Primer Congreso Regional de Turismo se realizará el 12 de septiembre en Mar de Ajó y reunirá a municipios, empresarios, profesionales y estudiantes. Innovación, inteligencia artificial, sustentabilidad y turismo de cercanía estarán en agenda, pero detrás del encuentro aparece una preocupación mucho más concreta: cómo sostener la actividad y llegar competitivos a una nueva temporada.
El turismo de la Costa Atlántica empieza a mirar hacia el verano 2027 y esta vez la discusión parece exceder la tradicional carrera por conseguir visitantes. El sábado 12 de septiembre, Mar de Ajó será sede del Primer Congreso Regional de Turismo, un encuentro que reunirá al sector público y privado de distintos municipios para analizar los desafíos de una actividad que continúa siendo el principal motor económico de buena parte de la región.
La jornada comenzará a las 9.30 en el Espacio Multicultural de Mar de Ajó, ubicado en Yrigoyen y Sacconi, y se desarrollará bajo el lema “Perspectivas para un turismo innovador: desafíos, oportunidades y futuro”. La convocatoria está dirigida a representantes municipales, empresarios, profesionales, promotores turísticos, estudiantes y otros actores relacionados con la actividad.
Pero detrás de palabras como innovación, tecnología o sustentabilidad aparece una realidad bastante menos académica: los municipios turísticos necesitan discutir cómo sostener una economía cada vez más condicionada por la pérdida de poder adquisitivo, los cambios en los hábitos de viaje y una temporada alta que ya no garantiza por sí sola la rentabilidad de todo el año.
De competir entre municipios a pensar como región
Uno de los aspectos más interesantes del Congreso será precisamente su carácter regional. La iniciativa contempla la participación de representantes de La Costa, Dolores, General Madariaga, General Lavalle, Pinamar y Villa Gesell, entre otros actores, buscando poner sobre una misma mesa problemáticas que durante años cada distrito intentó resolver por separado.
El secretario de Turismo del Partido de La Costa, Cristian Escudero, adelantó en diálogo con Radio Noticias Web que entre los temas previstos aparecen el turismo de cercanía, la innovación tecnológica, la utilización de inteligencia artificial aplicada al sector y la sostenibilidad ambiental.
La discusión regional tiene lógica. El turista que llega desde el AMBA no necesariamente piensa en los límites administrativos que separan La Costa, Pinamar o Villa Gesell. Las rutas, los servicios, la promoción, los eventos, las playas y buena parte de los problemas de infraestructura forman parte de un mismo corredor turístico.
Incluso las obras actualmente proyectadas sobre la Ruta 11 muestran esa integración: la futura autovía entre Mar de Ajó y Pinamar y la ampliación que avanza hacia Mar Chiquita apuntan a mejorar una conectividad que no solamente transporta turistas, sino trabajadores, proveedores y residentes durante todo el año.
El problema ya no es solamente conseguir turistas
Durante décadas el éxito de una temporada podía medirse casi exclusivamente contando autos en la ruta, ocupación hotelera o cantidad de personas sobre la playa. Ese indicador hoy resulta insuficiente.
Un destino puede recibir miles de visitantes y, al mismo tiempo, tener comerciantes, gastronómicos y prestadores preocupados porque el gasto por turista disminuye, las estadías se acortan o las familias modifican sus consumos para poder sostener las vacaciones.
Ahí aparece posiblemente una de las discusiones centrales que debería atravesar el Congreso: cantidad de turistas no necesariamente significa rentabilidad turística.
La preocupación no es exclusiva del Partido de La Costa. Los municipios costeros comenzaron a coordinar posiciones ante temporadas que vienen mostrando dificultades y frente a las diferencias que mantienen con la política turística del Gobierno nacional. Página/12 describió esta semana ese proceso de articulación y ubicó al encuentro de Mar de Ajó dentro de una estrategia colectiva de los destinos bonaerenses.
El desafío, entonces, será evitar que el Congreso quede solamente en una sucesión de exposiciones interesantes y conseguir que algunas de esas conversaciones terminen convertidas en herramientas concretas para los prestadores.
Tecnología e inteligencia artificial: el turista ya cambió
Que la inteligencia artificial forme parte de la agenda tampoco es un detalle. La manera de elegir vacaciones está cambiando rápidamente. Antes un destino competía mediante publicidad gráfica, televisión, radio, folletería y agencias de viaje; después llegaron Google, las plataformas de reservas y las redes sociales. Ahora comienza otra etapa en la que cada vez más personas utilizan asistentes de inteligencia artificial para preguntar dónde viajar, cuánto gastar, qué hacer, dónde comer o qué destino elegir según su presupuesto.
Para municipios y prestadores eso representa un nuevo desafío. No alcanza con tener una página web o publicar una fotografía atractiva en Instagram: la información debe estar actualizada, los establecimientos deben aparecer correctamente posicionados y la experiencia del visitante comienza mucho antes de llegar a la ruta.
Pero la tecnología tampoco resuelve el problema principal si el producto que encuentra el turista no resulta competitivo. La innovación puede ayudar a vender mejor un destino; difícilmente pueda reemplazar precios razonables, infraestructura, buenos servicios, playas cuidadas, seguridad y una oferta capaz de generar motivos para volver.
La pelea contra los dos meses de verano
Otro objetivo inevitable es romper la dependencia de enero y febrero. El concepto de turismo durante todo el año lleva años formando parte del discurso de los municipios costeros, pero conseguirlo requiere algo más que una campaña publicitaria.
Eventos deportivos, congresos, gastronomía, cultura, naturaleza, turismo educativo y escapadas de fines de semana pueden generar movimiento fuera de temporada. Sin embargo, también necesitan conectividad, alojamiento disponible, gastronomía abierta y una estructura comercial dispuesta a trabajar cuando la cantidad de visitantes es mucho menor.
Ese círculo explica uno de los problemas históricos de La Costa: para que haya turistas fuera del verano deben existir servicios abiertos, pero para que los servicios permanezcan abiertos necesitan turistas.
El Congreso puede servir precisamente para discutir cómo romper esa lógica y qué estrategias pueden compartirse regionalmente en lugar de que cada municipio intente resolverla individualmente.
El verano 2027 empieza mucho antes de diciembre
Aunque falten varios meses para enero, para el sector turístico la temporada ya comenzó a jugarse. Las decisiones sobre tarifas, promociones, financiación, contratación de personal, mantenimiento e inversiones se toman con anticipación, y cada prestador necesita saber con qué escenario económico llegará al verano.
Por eso el encuentro del 12 de septiembre tiene una oportunidad interesante. No debería limitarse a discutir cómo traer más gente a las playas, sino preguntarse qué necesita la región para que quienes viven del turismo puedan seguir trabajando del turismo.
Porque el problema de los destinos costeros ya no puede medirse solamente por la fotografía de una playa llena durante un fin de semana de enero. La verdadera cuenta se hace después: cuánto gastó ese visitante, cuántos días permaneció, cuánto empleo generó, qué comercios pudieron sostenerse y cuánto de ese movimiento quedó finalmente dentro de la economía local.
La realización del Primer Congreso Regional de Turismo en Mar de Ajó puede ser, entonces, bastante más que otro encuentro sectorial. Puede convertirse en el comienzo de una discusión que la Costa Atlántica necesita dar: dejar de pensar solamente en competir por el mismo turista y comenzar a preguntarse cómo construir una región turística más fuerte.
El 12 de septiembre habrá especialistas, funcionarios, empresarios y tecnología sobre la mesa.
Pero detrás de todos esos debates habrá una pregunta mucho más sencilla.
¿Cómo hacemos para que vivir del turismo siga siendo posible?
Esa respuesta, mucho más que cualquier campaña publicitaria, puede empezar a definir el verano 2027.
