• 23 septiembre, 2026

Una científica argentina estudia un hongo capaz de degradar plásticos

María Victoria Valerga Fernández integra un equipo del CONICET y la UBA que investiga microorganismos capaces de actuar sobre determinados polímeros. El trabajo abre nuevas posibilidades para la biorremediación y la búsqueda de alternativas frente a la contaminación por plásticos.

Una investigación desarrollada por científicos argentinos vuelve a poner el foco en una de las mayores problemáticas ambientales de las últimas décadas: la acumulación de residuos plásticos y microplásticos en el ambiente.

La bióloga María Victoria Valerga Fernández, egresada de la Universidad de Buenos Aires y becaria doctoral del CONICET, participa de investigaciones sobre hongos capaces de crecer sobre determinados materiales plásticos y contribuir a su degradación.

El trabajo se desarrolla dentro del Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA), dependiente del CONICET y la UBA.

¿Un hongo que “come” plástico?

La explicación que comenzó a viralizarse en redes sociales habla de un “hongo que come plástico”. Aunque la expresión sirve para explicar el fenómeno de manera sencilla, el proceso científico es algo más complejo.

El equipo estudió hongos del género Aspergillus capaces de desarrollarse sobre determinados polímeros y liberar enzimas que pueden romper algunos de los enlaces químicos que forman esos materiales.

Al mismo tiempo, las hifas —las estructuras filamentosas con las que crecen los hongos— penetran y deterioran físicamente el material.

Los investigadores analizaron especialmente su comportamiento sobre bioplásticos como PLA y PBAT, utilizados en diferentes productos que buscan reemplazar a los plásticos tradicionales.

Esto no significa que se haya encontrado un organismo capaz de eliminar cualquier tipo de plástico.

La propia investigadora explicó que existen distintos microorganismos que pueden actuar sobre determinados materiales, pero no hay actualmente un único hongo capaz de degradar todos los plásticos existentes.

Una posibilidad para la biorremediación

Este tipo de investigaciones se inscribe dentro de la denominada biorremediación, una estrategia que utiliza microorganismos, plantas u otros organismos vivos para reducir o transformar contaminantes presentes en el ambiente.

El desafío es enorme.

Los plásticos pueden tardar décadas o incluso siglos en degradarse naturalmente y, con el paso del tiempo, muchos terminan fragmentándose hasta convertirse en microplásticos, partículas diminutas que pueden encontrarse en agua, suelo, alimentos y organismos vivos.

Encontrar microorganismos capaces de acelerar ciertos procesos de degradación podría convertirse en una herramienta complementaria dentro de las estrategias de tratamiento de residuos.

Microplásticos en los suelos

La investigación de Valerga Fernández no se limita al comportamiento de los hongos sobre los plásticos.

Actualmente también estudia qué ocurre cuando microplásticos y metales pesados llegan a los suelos agrícolas y cómo pueden afectar tanto a los microorganismos presentes en la tierra como a los propios cultivos.

Uno de los ejes es analizar la relación con las micorrizas, asociaciones entre determinados hongos y las raíces de las plantas que cumplen un papel fundamental en la absorción de nutrientes y en la salud del suelo.

La presencia creciente de microplásticos en ambientes terrestres abrió en los últimos años una nueva área de investigación científica.

Durante mucho tiempo la contaminación plástica estuvo asociada principalmente a océanos y cursos de agua. Hoy distintos grupos científicos estudian también su acumulación en campos productivos y otros ecosistemas terrestres.

Ciencia argentina frente a un problema global

El trabajo de los investigadores argentinos todavía forma parte de una línea experimental y no implica que exista una tecnología disponible para eliminar masivamente los residuos plásticos.

Sin embargo, permite comprender mejor cómo determinados organismos interactúan con los polímeros y qué procesos biológicos podrían aprovecharse en el futuro.

La investigación combina microbiología, biotecnología y estudios ambientales en la búsqueda de herramientas capaces de enfrentar uno de los principales desafíos ambientales contemporáneos.

Y detrás de una frase sencilla que comenzó a circular en redes —“una científica argentina descubrió un hongo que come plástico”— aparece una historia bastante más interesante: equipos científicos argentinos intentando entender cómo la propia naturaleza podría ayudar a reducir el impacto de materiales que hoy permanecen durante décadas en el ambiente.

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