El repunte en la confianza hacia el gobierno de Javier Milei que reflejó en las últimas horas un informe de la Universidad Torcuato Di Tella, y que fue publicado por Infocielo, abre una lectura política que en la Costa Atlántica bonaerense no puede separarse de otro dato más concreto: el termómetro cotidiano de una economía regional que sigue sintiendo el impacto de una temporada con menos movimiento, menor consumo y estadías más cortas.
Según el informe citado por Infocielo, la confianza en la gestión nacional mostró una recuperación después de varios meses de retroceso, aunque la evaluación general del Gobierno continúa siendo mayoritariamente negativa. El dato marca que, aun con señales de rebote en algunos indicadores de percepción, el respaldo social no logra despegarse del malestar que persiste en amplios sectores por la situación económica.
Un dato nacional que en la Costa se lee con otra lupa
En distritos turísticos como La Costa, Villa Gesell, Pinamar o Mar del Plata, la discusión sobre la imagen del Gobierno no pasa solamente por los números de una encuesta. Pasa, sobre todo, por cómo llega o no llega la recuperación a la vida diaria: el nivel de ocupación, el gasto de quienes visitan la región, el movimiento en comercios, la gastronomía, la hotelería y el empleo que depende de la actividad turística.
Y en ese punto, la postal que dejó la última temporada todavía pesa. Durante el verano y también en varios fines de semana largos, distintos sectores vinculados al turismo advirtieron por una merma en la cantidad de visitantes, estadías más cortas y menor consumo, un combo que golpea de lleno a las economías locales de la costa bonaerense. En Mar del Plata, por ejemplo, ya se había advertido una baja en ocupación, permanencia y gasto turístico, un escenario que fue leído como una señal de alerta para todo el corredor atlántico.
Confianza, sí; alivio, todavía no
El rebote del índice de confianza puede interpretarse como un dato político favorable para el oficialismo nacional en un contexto donde el Gobierno busca sostener expectativas y mostrar una macroeconomía más ordenada. Pero en la región, donde el trabajo estacional y el consumo turístico tienen un peso decisivo, la sensación social parece seguir más ligada al presente que a la expectativa.
En localidades costeras, la pregunta no es solamente cuánto mide la confianza en un sondeo, sino cuánto se mueve la actividad en un restaurante fuera de temporada, cuánto vende un comercio en un fin de semana largo, cuántos días elige quedarse un turista o cuántos trabajadores logran sostener ingresos una vez que termina el verano.
Por eso, el dato nacional puede servir para leer un clima político, pero no necesariamente alcanza para describir el humor que hoy atraviesa a buena parte de la costa bonaerense. Acá, la evaluación del momento económico sigue pasando por variables mucho más concretas: si hay trabajo, si se vende, si la temporada alcanzó, si el alquiler se puede pagar y si el invierno no se vuelve demasiado largo para las economías familiares.
Una recuperación que todavía no baja a tierra
La mejora en la confianza hacia el Gobierno, en ese marco, aparece como una señal a observar, pero no como una foto cerrada. Porque si algo dejó en claro este último tiempo en la región es que la macro y la percepción política pueden moverse en un sentido, mientras la calle, el comercio y el turismo siguen contando otra historia.
En la Costa, donde cada temporada deja marcas que se arrastran durante meses, la discusión sobre Milei no se juega solamente en el plano ideológico o partidario. También se juega en el movimiento de las cajas, en el trabajo que falta fuera del verano y en un humor social que, más allá del Mundial y de los respiros que puedan dar algunos indicadores, todavía sigue muy atado al bolsillo.
